Antes de empezar este artículo quiero comentarle al lector un ejercicio que hice hace unas semanas: ingresé a Facebook y en la barra de búsqueda escribí “Lo mejor Bucaramanga”, “Lo mejor Bogotá”, “Lo mejor Medellín”, “Lo mejor Buenos Aires” y “Lo mejor Madrid”, y a excepción de Bucaramanga ninguna ciudad me arrojó resultados relacionados con el tema de este artículo. Por el contrario en la mayoría de los casos aparecían perfiles y páginas señalando las cualidades de esas ciudades.
Ahora invito al lector que haga el anterior ejercicio pero con Cúcuta, busque “Lo mejor Cucuta” (sin tilde en la u porque los creadores de estas páginas saben de farándula barata, no de ortografía), o escriba “Lo mas play Cucuta” (sin tilde, el atrevimiento continúa) y encontrará varios perfiles ficticios con imágenes con un pequeño ambiente de mafia o fotos de adolescentes encantadoras, pero si aplica el mismo ejercicio con las ciudades mencionadas al principio no sucede lo mismo, no aparecen esos perfiles ficticios donde lo mejor de una ciudad se puede encontrar en las mejores piernas, los mejores labios, las mejores parejas, etcétera. No menciono más opciones de búsqueda porque pasaría a hacerle patrocinio a estas páginas.
Todavía no logro entender completamente este fenómeno sociológico, pero lo relaciono con una ciudad pequeña, sin una clara división de clases sociales (o si se quiere decir, sin clases sociales), donde cualquiera hoy es rico y mañana pobre, y viceversa, pues en esta ciudad poco vale la preparación de la persona, viene siendo más importante la cantidad de dinero.
Más sorprendente es la condición sociocultural de los jóvenes en Cúcuta, digo, esa condición que por pertenecer a esta ciudad también me toca a mí. Aquí la trascendencia no tiene valor, lo importante son las apariencias, las amistades y bueno, al final lo que cuenta es ser play, ¿no? Y esto es un fenómeno de jóvenes, por no decir de niños, pues al ver estas páginas sociales llenas de fotos y comentarios figuran adolescentes con delirios de fama, con sed de un jet-set aunque sea bajo.
Aunque los cambios que la tecnología acarrea en las nuevas generaciones son un fenómeno global, sólo puedo dar mi impresión sobre mi ciudad, y lo hago con verdadero entusiasmo porque aquí (como en muchas partes, por supuesto) hay un potencial humano enorme, incluyendo grandes cantidades de jóvenes capaces y prometedores, una ubicación geo-económica clave y otras ventajas que aprovechadas de mejor manera haría cambios fundamentales en la sociedad, pues sabemos que aunque este fenómeno en Internet es relativamente reciente, los chismes y el morbo han estado presentes en todas las sociedades de antaño.
He intentado describir a las personas que crean, administran, patrocinan, promueven, y también los que con alegría figuran en estos perfiles falsos que han hecho el fracasado esfuerzo de ser una revista social online, y no me gusta insultar a las personas, pero conseguir una sola palabra que los describa fue tarea difícil, aunque al final la encontré: megalómano. Un megalómano es alguien que padece megalomanía, y esto último no es más que el simple y ridículo delirio de grandeza. De acuerdo con el anterior silogismo, discúlpenme lo procaz, ¿creen que grandeza es salir en una foto que todo el mundo puede ver, en traje de baño, mostrando las tetas? No sé si las niñas (prefiero decirles niñas) que salen en estas ‘revistas’ se lo han cuestionado, pero por Dios, por un poco de pudor, sólo piensen en las morbosidades que pasan por la mente de los desconocidos que miran estas páginas cuando ven sus fotos con alto grado de exhibicionismo.
¿Qué es farándula? El término ha cambiado mucho en los últimos años, pues mientras a mitad del siglo XX se refería a mujeres fáciles y un mundo lleno de vicios y escándalos, hoy parece ser la ilusión de muchos, una completa industria con un sinnúmero de vedettes, algo admirado.
Ahora, ¿qué es ser play?, ¿aparecer en la mayoría de estos perfiles ficticios? ¿Tener fotos de labios sexys? ¿Volverse ‘fresa’? Sinceramente esta definición poco me importa, lo único que sé es que el verdadero sentido de una persona play está cercano a la virtud, o al carisma en sociedad y en todo caso niños y niñas de jet-set onfacebook, no clasificas…
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Siento una preocupación mayor por la situación actual de la juventud cucuteña, siento que se acerca a la inmoralidad, y siento que estamos gastando valioso tiempo de nuestra vida que podríamos invertir en nuestro futuro y el de nuestra sociedad en cosas tan estúpidas como la vida de farándula, pero farándula barata. Porque claro, si la revista Tv y Novelas hiciera su sección de ‘chismes’ a partir de sus vidas, bien, los felicitos, tienen verdadera popularidad, pero si lo importante es salir como alguien ‘coti’ (¿qué carajos viene siendo esto? ¿Cotizado, como un artículo económico?) y encajar en un círculo social despreciable como el cucuteño, permítame decirle que está poniendo su vida en un lugar muy equivocado.
Se necesitaría un grupo de muy capacitados profesionales para analizar la situación social de la juventud cucuteña, algo que no concibo, para entender cómo la popularidad, la vida de juerga y los vicios se vuelven el centro del prestigio de una persona, en vez de su futuro, su preparación o sus verdaderos aportes a cosas importantes.
Debo resaltar otro aspecto muy similar que señalé en mi artículo “Silencio desde la escuela”: los perfiles ficticios que también se dedican a llenar de fotos su espacio para atraer visitantes, pero en este caso no con el ánimo de subirle el ego a los protagonistas de las fotos sino criticarlos, denigrarlos, calumniarlos y hacer con su reputación una basura. A esto también se le invierte tiempo.
Otra cosa preocupante en este caso es el sitio donde ocurre, Facebook, y pensar que esta red social tiene más de 500 millones de miembros es algo levemente engañoso y sabemos que hay muchísimos perfiles falsos, y esta red no hace nada en lo absoluto, aunque admitámoslo, Facebook es un monumento a la incompetencia en privacidad y seguridad de sus miembros, ahí la opción “denunciar contacto” es sólo una decoración, nunca toman medidas a menos que la ley los presione.
Por último: eso sí, cada quien es libre de hacer con su vida lo que quiera, y si en realidad lo llena estar en una vergonzosa página donde usan sus fotos a las que cualquier persona puede acceder a criticarlas, si eso lo hace feliz, olvidemos todo lo que he dicho, y mejor hago desde acá la invitación para que empecemos a producir nuestro jet-set toche en medio físico. ¡Con el morbo de esta ciudad se venderían como pan caliente las fotos de sus senos! Aúnen todo su talento y superarán al Q'Hubo. Digo, cada cual es libre de hacer con su vida lo que quiera, yo soy libre de escribir en mi blog lo que quiera.
Me despido enviándole mi más farandulero saludo a todos los megalómanos y megalómanas de Cúcuta, el dicho dice "pueblo pequeño, infierno grande", yo diría "ciudad pequeña, farándula grande", espero que las anteriores palabras les sirvan para reflexionar más sobre su función como ser social (no de farándula) útil.
También me disculpo con mis lectores si fui algo tosco, pero un tema tan real y cercano es preferible comentarlo sin eufemismos, sin rodeos. En ningún momento el ánimo ha sido ofender, por el contrario esto es una invitación a ignorar esas páginas (sobre todo a las que dañan la reputación de los demás), valorar el tiempo, algo muy preciado para desperdiciarlo en frivolidades y exhortar a las personas que frecuentan estos sitios, y cambian la visión de nuestra generación, a superar esto, pasar la página y dejar de depender tanto de qué piensan o dicen los demás.